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Una sensación muy extraña, es como si de repente tuviera que hacer más grande el baúl de los recuerdos.
Y es que a medida que crecemos en edad, las pérdidas de personas, enseres o paisajes sobre los que construimos nuestra "consciencia de recuerdo", nuestra "consciencia de haber existido"se acumulan y quedan sólo como eso, como recuerdos que se difuminan y que hay que "arrastrar" hasta el presente para recuperar identidad.
Ese algarrobo, ahora mutilado, dio, cuando se lo solicitábamos, sombra y abrigo a las conversaciones que desgranábamos, mi padre y yo, cuando él, próximo al final de su estancia en este planeta, consciente de la realidad, me señalaba, suavemente, sin falsos alardes de angustia, los atajos y los senderos que debería recorrer cuando su ausencia me enfrentara a la soledad de las decisiones.
Por eso me pesa especialmente que ese arbolito desaparezca de mi escenario cotidiano.
Me pesa porque con su desaparición debo trastear con mis recuerdos y mis sensaciones, y en ellas está la ausencia de "mi jefe".
Desaparece del paisaje de la Carrasca la mitad de uno de los elementos más característicos del término de Olocau. Los algarrobos.
Al parecer, durante la noche se colocó algo encendido y combustible dentro de un algarrobo, y prendió.
Al margen de "la caza de culpables" a toda costa y a todo riesgo, al margen de las sospechas, fundadas o no, que cada cual quiera y pueda alimentar y airear, está el hecho.
El hecho es que me considero robado, asaltado y defraudado.
Desde esa rabia de la impotencia, lo más sencillo es "buscar culpables".
Y para eso ya tenemos un pozo sin fondo ... "esos gamberros" ... así, en abstracto y en general ...
Cuando se dice "esos gamberros" estamos calificando así a los responsables de nuestro futuro ... "un poco de calma pues"...
Sobre el ánimo de quien lo hizo debe pesar, o bien las consecuencias de la irreflexión, o bien la satisfacción de conseguir el propósito que deseaba.
Me da exactamente igual.
Un hombre desconocido, hace más de 100 años, plantó ese árbol ... otro hombre desconocido, 100 años después le hirió de forma grave.
Otro hombre, 100 años después, redujo a un montón de leña la parte insalvable de ese "compañero de paisaje".
Reflexiono sobre "como queremos vivir" y el esfuerzo que cada uno de los integrantes de nuestra comunidad hacemos para conseguirlo.
En el deseo de "cómo queremos vivir" deben incluirse, necesaria e ineludiblemente a los jóvenes, jóvenes que siguen abandonados de la ética y la estética de la vida social, jóvenes que deben recibir de todos nosotros modelo de conducta, de palabra y de acto.
Jóvenes que deben ver que desarrollamos criterio y concepto y que más que por la labor de perseguir, acusar y castigar, estamos por el esfuerzo de construir un comportamiento social, aglutinador, que nos haga "manada" sólida y decidida para enfrentar un futuro que debe ser sentido por todos como propio.
Cuando llegué ya estaban las brigadas y nuestro Policía Municipal.
Cuenten los responsables, la cantidad de personas que con su esfuerzo y profesionalidad, pusieron fin y corrección a las consecuencias de su error o de su intención y evalúen el coste expresado en euros, en comportamiento social y en cuidado del entorno.
Y es que a medida que crecemos en edad, las pérdidas de personas, enseres o paisajes sobre los que construimos nuestra "consciencia de recuerdo", nuestra "consciencia de haber existido"se acumulan y quedan sólo como eso, como recuerdos que se difuminan y que hay que "arrastrar" hasta el presente para recuperar identidad.
Ese algarrobo, ahora mutilado, dio, cuando se lo solicitábamos, sombra y abrigo a las conversaciones que desgranábamos, mi padre y yo, cuando él, próximo al final de su estancia en este planeta, consciente de la realidad, me señalaba, suavemente, sin falsos alardes de angustia, los atajos y los senderos que debería recorrer cuando su ausencia me enfrentara a la soledad de las decisiones.
Por eso me pesa especialmente que ese arbolito desaparezca de mi escenario cotidiano.
Me pesa porque con su desaparición debo trastear con mis recuerdos y mis sensaciones, y en ellas está la ausencia de "mi jefe".
Desaparece del paisaje de la Carrasca la mitad de uno de los elementos más característicos del término de Olocau. Los algarrobos.
Al parecer, durante la noche se colocó algo encendido y combustible dentro de un algarrobo, y prendió.
Al margen de "la caza de culpables" a toda costa y a todo riesgo, al margen de las sospechas, fundadas o no, que cada cual quiera y pueda alimentar y airear, está el hecho.
El hecho es que me considero robado, asaltado y defraudado.
Desde esa rabia de la impotencia, lo más sencillo es "buscar culpables".
Y para eso ya tenemos un pozo sin fondo ... "esos gamberros" ... así, en abstracto y en general ...
Cuando se dice "esos gamberros" estamos calificando así a los responsables de nuestro futuro ... "un poco de calma pues"...
Sobre el ánimo de quien lo hizo debe pesar, o bien las consecuencias de la irreflexión, o bien la satisfacción de conseguir el propósito que deseaba.
Me da exactamente igual.
Un hombre desconocido, hace más de 100 años, plantó ese árbol ... otro hombre desconocido, 100 años después le hirió de forma grave.
Otro hombre, 100 años después, redujo a un montón de leña la parte insalvable de ese "compañero de paisaje".
Reflexiono sobre "como queremos vivir" y el esfuerzo que cada uno de los integrantes de nuestra comunidad hacemos para conseguirlo.
En el deseo de "cómo queremos vivir" deben incluirse, necesaria e ineludiblemente a los jóvenes, jóvenes que siguen abandonados de la ética y la estética de la vida social, jóvenes que deben recibir de todos nosotros modelo de conducta, de palabra y de acto.
Jóvenes que deben ver que desarrollamos criterio y concepto y que más que por la labor de perseguir, acusar y castigar, estamos por el esfuerzo de construir un comportamiento social, aglutinador, que nos haga "manada" sólida y decidida para enfrentar un futuro que debe ser sentido por todos como propio.
Cuando llegué ya estaban las brigadas y nuestro Policía Municipal.
Cuenten los responsables, la cantidad de personas que con su esfuerzo y profesionalidad, pusieron fin y corrección a las consecuencias de su error o de su intención y evalúen el coste expresado en euros, en comportamiento social y en cuidado del entorno.

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